Academic Writing Examples for a Publishable Research Article

Ejemplos de escritura académica para un artículo de investigación publicable

Apr 17, 2025Rene Tetzner

Resumen

Escribir un artículo publicable para una revista es muy diferente de escribir correos electrónicos informales, publicaciones en redes sociales o incluso muchas tareas universitarias. Los editores y revisores de revistas esperan una forma especializada de escritura académica que sea formal, precisa, bien estructurada y cuidadosamente alineada con las convenciones disciplinarias. Los artículos son frecuentemente rechazados no porque la investigación sea débil, sino porque la escritura es poco clara, imprecisa o está mal presentada.

Para desarrollar un estilo publicable, los investigadores deben familiarizarse con los modelos en su campo, analizar cómo se escriben los artículos fuertes y emular conscientemente su claridad, cohesión y tono. La escritura científica suele favorecer oraciones concisas, inequívocas y formatos altamente estructurados, mientras que la escritura en humanidades a menudo permite más flexibilidad estilística y matices interpretativos. En ambos casos, sin embargo, los objetivos siguen siendo los mismos: comunicar información compleja con precisión, guiar al lector paso a paso a través de la investigación y hacerlo en un lenguaje que sea tanto formal como legible.

La escritura académica efectiva es gramaticalmente correcta, libre de errores evitables y explícita sobre métodos, resultados e interpretaciones. Utiliza transiciones entre secciones, párrafos y oraciones para construir argumentos coherentes; define términos técnicos y abreviaturas; y maneja listas, tablas, figuras y referencias de manera lógica y amigable para el lector. Prestando mucha atención al estilo, la estructura y la documentación, y revisando minuciosamente, los autores pueden transformar un trabajo sólido de investigación en un artículo pulido que tiene muchas más probabilidades de ser aceptado, leído y citado.

Ejemplos de escritura académica para un artículo de investigación publicable

Escribir un artículo de investigación que esté realmente listo para ser enviado a una revista revisada por pares es una tarea exigente. Requiere más que buenas ideas, datos originales o una perspectiva interesante. También requiere un tipo especializado de escritura académica que muchos investigadores nunca han aprendido formalmente. Este tipo de escritura puede parecerse a los ensayos, informes y tesis producidos en una etapa avanzada de los estudios universitarios, pero generalmente necesita estar más estructurada, ser más económica en palabras y estar más directamente alineada con las expectativas de editores, revisores y lectores en un campo específico.

Para autores primerizos, la escritura al estilo de revista puede parecer desconocida, rígida o incluso artificial. También es muy diferente de la escritura informal que domina la vida cotidiana: correos electrónicos a colegas, mensajes en redes sociales o resúmenes para audiencias no especializadas. Aprender a moverse cómodamente entre estos modos de escritura es una habilidad profesional importante. A continuación, exploramos ejemplos y principios que pueden ayudarte a desarrollar un estilo académico publicable: formal sin ser oscuro, preciso sin ser mecánico y riguroso sin perder legibilidad.

1. Por qué la escritura para revistas se siente diferente

La mayoría de las revistas académicas o científicas establecen sus expectativas sobre estructura y formato en guías detalladas para autores. Estas guías cubren elementos como límite de palabras, encabezados de sección, estilo de referencias, resolución de figuras y diseño. A veces también mencionan aspectos como tiempo verbal, voz y persona (“Usa la voz activa”; “Evita pronombres en primera persona”; “Escribe en pasado al describir métodos”). Sin embargo, rara vez ofrecen una explicación completa de lo que hace que la escritura sea efectiva. Los editores suelen asumir que los autores ya saben cómo producir una prosa académica clara.

En realidad, muchos manuscritos prometedores son rechazados no solo por debilidades metodológicas o conceptuales, sino también porque la escritura es difícil de seguir. Los revisores pueden describir tales artículos como “poco claros”, “mal organizados”, “mal escritos” o “no listos para publicación”. A menudo, estos comentarios son breves y poco específicos, dejando al autor inseguro sobre cómo mejorar. La ausencia de comentarios detallados sobre el estilo no significa que el estilo no sea importante; usualmente significa que los revisores no tienen tiempo para enseñar escritura a cada autor que evalúan.

Por eso es crucial tratar la escritura académica como parte de tu conjunto de habilidades de investigación, en lugar de una preocupación secundaria. Entender cómo es una buena escritura para revistas—y tener ejemplos concretos para emular—incrementa mucho las probabilidades de que tu trabajo sea bien recibido.

2. Aprendiendo de artículos modelo en tu campo

Cada disciplina tiene sus propias tradiciones, expectativas y reglas no escritas. La forma más eficiente de comprenderlas es leer artículos publicados no solo por su contenido, sino también por su estilo. Elige varios artículos recientes de la revista a la que planeas enviar tu trabajo. Luego, léelos nuevamente como un manual de escritura.

  • Presta atención a cómo la introducción pasa de un contexto general a una pregunta de investigación específica.
  • Observe cómo se describen los métodos: con cuánta detalle, con cuánta terminología técnica y en qué tiempo verbal.
  • Examina cómo se presentan los resultados: con cuántas tablas y figuras, cuánta explicación y cuánta interpretación.
  • Observa el tono de la discusión: ¿cauteloso o confiado, muy teórico o principalmente empírico, formal o algo más narrativo?
  • Observa la longitud y complejidad de las oraciones y párrafos. ¿Son cortos y simples, o largos y con capas?

Leer de esta manera revela las normas estilísticas de la revista objetivo. También muestra que no hay una sola forma de “sonar académico.” Diferentes autores desarrollan voces distintas mientras trabajan dentro de convenciones compartidas. Tu objetivo es encontrar una voz que te resulte auténtica y al mismo tiempo cumpla con las expectativas de la comunidad para la que escribes.

3. Escritura Científica: Concisa, Precisa y Replicable

Los artículos científicos—especialmente en disciplinas basadas en laboratorio, ingeniería o ciencias sociales cuantitativas—usualmente emplean un estilo conciso y directo. El objetivo principal es describir métodos y resultados con tanta claridad que otros investigadores puedan replicar el trabajo. Considere las siguientes dos oraciones que podrían usarse para describir quién participó en el segundo ensayo de un experimento:

Versión informal: “Los grupos intercambiaron lugares para la segunda ronda.”

Versión científica: “En el segundo ensayo, los participantes fueron seleccionados de los Grupos 3 y 4, mientras que los miembros de los Grupos 1 y 2 sirvieron como observadores.”

La primera oración sería perfectamente aceptable en una conversación cotidiana. Es corta, y la frase “swapped places” es fácil de entender de manera general. La segunda oración es más larga y formal, pero no deja dudas sobre qué grupos hicieron qué. Esa precisión extra es vital cuando los lectores necesitan saber exactamente cómo se llevó a cabo el estudio.

Por lo tanto, la escritura científica tiende a favorecer:

  • Sustantivos y verbos concretos en lugar de vagos o metafóricos.
  • Declaraciones claras de quién hizo qué, cuándo y bajo qué condiciones.
  • Secuenciación lógica de la información, a menudo siguiendo un patrón IMRaD (Introducción, Métodos, Resultados y Discusión).
  • Uso mínimo de adornos retóricos, humor o lenguaje altamente figurado.

Esto no significa que la prosa científica tenga que ser aburrida. Significa que la creatividad principal en la escritura científica radica en cómo planteas tu pregunta, presentas tu evidencia y conectas tus hallazgos con debates más amplios, no en frases ornamentales.

4. Escritura en las Humanidades: Matices y Complejidad

En contraste, la escritura académica en las humanidades a menudo permite más variedad estilística. Los académicos pueden usar una sintaxis más compleja, construir más capas interpretativas en sus oraciones y ocasionalmente explotar la ambigüedad como parte deliberada de su argumento. Sin embargo, esta mayor flexibilidad no da licencia para la verborrea o la oscuridad. El espacio es limitado en las revistas de humanidades al igual que en las científicas, y los editores esperan que los argumentos se desarrollen de manera económica.

Considere una oración que analiza un pequeño detalle en un documento histórico o literario:

Ejemplo: “La simpatía vacilante pero inconfundible del anotador con la confesión del autor de aburrimiento en la iglesia emerge en tres palabras diminutas apretadas en el margen izquierdo con tinta tan pálida que apenas es visible: ‘Igual para mí.’”

Esta oración es más larga y más interpretativa que una oración científica típica, pero aún cumple tareas claras. Identifica al agente (“el anotador”), el objeto de discusión (“la confesión del autor”), la ubicación (“margen izquierdo”), los datos específicos (“tres palabras diminutas”) y la conclusión (“simpatía”). La redacción permanece anclada en una descripción precisa. La escritura en humanidades debe usar la complejidad para enriquecer el significado, no para oscurecerlo.

5. Tono Formal: Del Pensamiento a la Oración Publicable

Independientemente de la disciplina, los artículos de revista deben mantener un tono formal. Esto no significa que deban ser rígidos o impersonales, pero sí implica evitar jerga, contracciones, emojis y frases muy informales. Puede ayudar pensar en dos etapas: primero, qué quiere decir; segundo, cómo decirlo en forma publicable.

Imagine el comentario interno del investigador:

Borrador de pensamiento: “Honestamente no podía creer el cambio. Participar transformó completamente a los observadores. Tuve que reírme de lo pegados que estaban al vidrio, buscando los mismos errores que acababan de cometer.”

Ahora considere una versión formal adecuada para un artículo de revista:

Versión formal: “La participación en el ensayo produjo un cambio notable en el comportamiento de los observadores. Aquellos que acababan de participar se involucraron intensamente en monitorear a los participantes posteriores, prestando especial atención a errores que reflejaban los propios. Varios presionaron sus rostros contra la ventana de observación con entusiasmo por seguir la tarea.”

La observación central es la misma, pero la redacción ha cambiado de conversacional a profesional. La versión formal usa oraciones completas, evita contracciones y describe el comportamiento de una manera que invita al análisis en lugar de a la diversión.

6. Corrección: Gramática, Ortografía y Honestidad

La escritura académica debe ser correcta en varios sentidos. Primero, debe informar con precisión lo que se hizo, lo que se encontró y cómo el autor interpreta esos hallazgos. Esto es un requisito ético. Segundo, debe ser gramatical y tipográficamente correcta. Aunque errores menores ocasionales son inevitables, un manuscrito que contenga errores frecuentes en gramática, ortografía o puntuación indica descuido y puede minar la confianza del revisor en la investigación misma.

Compare el siguiente par de pasajes. El primero contiene múltiples problemas:

Versión sin pulir: “El patrón de notas grandes y oscuras y otras pequeñas y claras da la impresión de que el anotador tenía mano firme, escritura grande y tinta más oscura cuando estaba de acuerdo con cosas que consideraba correctas, pero luego usaba mano débil, letra diminuta y tinta pálida para decir cosas agradables sobre asuntos que probablemente a los otros monjes no les gustarían.”

Ahora considere una versión revisada:

Versión pulida: “Grandes anotaciones oscuras aparecen a intervalos a lo largo de los márgenes, intercaladas con notas mucho más pequeñas y pálidas. Ambos conjuntos claramente provienen de la misma mano, pero su distribución sigue un patrón consistente. El anotador emplea una escritura audaz y tinta pesada al respaldar ideas que habrían sido ampliamente aprobadas dentro de la comunidad, pero cambia a una escritura más pequeña y tinta más ligera al registrar comentarios favorables sobre prácticas que podrían haber sido vistas con sospecha por sus compañeros monjes.”

El pasaje mejorado corrige la ortografía y gramática, reemplaza expresiones vagas como “cosas” y “OK”, y estructura la información en oraciones claras y lógicamente conectadas. Sigue describiendo el mismo fenómeno, pero en un lenguaje creíble y adecuado para publicación.

7. Construyendo una estructura autoritaria con encabezados

La autoridad en la escritura académica no se crea solo a nivel de oración. También depende de cómo esté estructurado el artículo. Muchas revistas en ciencias y ciencias sociales esperan alguna variación del modelo IMRaD:

  • Título
  • Resumen
  • Introducción o Antecedentes
  • Revisión de Literatura (a veces integrada en la introducción)
  • Métodos o Materiales y Métodos
  • Resultados
  • Discusión
  • Conclusión (o integrada en la discusión)
  • Referencias
  • Tablas, Figuras y Material Suplementario

Las revistas en humanidades y algunas áreas de las ciencias sociales a menudo permiten más creatividad en la elección de los encabezados. Sin embargo, el principio subyacente es el mismo: los encabezados deben marcar transiciones importantes en el argumento y proporcionar al lector una hoja de ruta clara. Los subencabezados dentro de secciones largas pueden guiar aún más al lector señalando cambios en el tema, método o nivel de análisis.

8. Transiciones a nivel de párrafo: guiando al lector

Un artículo bien estructurado también se construye a partir de párrafos bien estructurados. Cada párrafo debe centrarse en una idea principal o paso en el argumento. La primera oración a menudo funciona como un enlace entre lo que se acaba de discutir y lo que viene a continuación, mientras que la última oración puede preparar el terreno para el siguiente párrafo.

Aquí hay un ejemplo sencillo de cómo esto puede funcionar al explicar resultados inesperados:

“Estos resultados no fueron anticipados. Hay tres explicaciones plausibles para el patrón que observamos. La primera se refiere al error de medición en el ensayo inicial … La segunda explicación está conceptualmente relacionada pero se centra en … La tercera posibilidad entra en conflicto con las dos anteriores y sugiere que … En las siguientes secciones, examinamos cada explicación por turno y consideramos sus implicaciones para investigaciones futuras.”

El párrafo no solo presenta tres interpretaciones, sino que también indica cómo se organizará el resto de la sección. Este tipo de señalización facilita a los lectores seguir razonamientos complejos y localizar la información que necesitan.

9. Transiciones y cohesión a nivel de oración

Dentro de los párrafos, las palabras y frases de transición ayudan a conectar oraciones individuales. Las transiciones comunes incluyen “por lo tanto,” “sin embargo,” “en contraste,” “por ejemplo,” y “como resultado.” Usadas con cuidado, guían al lector a través de secuencias de causa y efecto, comparación, concesión e inferencia.

Por ejemplo:

“El primer ensayo falló porque la temperatura subió demasiado rápido. Por lo tanto, reemplazamos el dispositivo de monitoreo antes de comenzar el segundo ensayo. Sin embargo, el segundo ensayo también falló, revelando que la posición del sensor, más que el dispositivo en sí, era el problema subyacente.”

Aquí, “por lo tanto” introduce una respuesta lógica al primer fallo, y “sin embargo” alerta al lector sobre un resultado sorprendente. Las transiciones no deben limitarse a palabras comunes; repetir términos clave, mantener una terminología consistente y evitar pronombres vagos son herramientas igualmente importantes para la cohesión.

10. Evitar la vaguedad y la ambigüedad

El lenguaje vago es una fuente frecuente de confusión en la escritura académica. Los pronombres como “esto,” “eso” o “ello” pueden ser particularmente problemáticos cuando no es obvio a qué se refieren. Considere el siguiente par de oraciones:

“No estábamos seguros de si el monitor de temperatura o la colocación del sensor eran responsables del fallo del primer ensayo. Esto socavó los dos primeros ensayos.”

Gramaticalmente, “Esto” parece referirse a la incertidumbre, no a la falla real en el equipo. Sin embargo, fue la falla, no la incertidumbre, la que socavó los datos iniciales. Una versión más precisa reemplazaría el pronombre con una frase nominal específica:

“No estábamos seguros de si el monitor de temperatura o la colocación del sensor habían causado que el primer ensayo fallara. Esta incertidumbre nos llevó a reemplazar el monitor en lugar de reposicionar el sensor, y el segundo fallo resultante confirmó que la colocación del sensor era de hecho el problema principal.”

Al nombrar tanto la incertidumbre como la falla real, la versión revisada elimina la ambigüedad y proporciona una explicación más clara de lo que sucedió.

11. Términos técnicos, abreviaturas y palabras extranjeras

La terminología específica de la disciplina es inevitable en muchas áreas de investigación, y usar el vocabulario técnico correcto puede mejorar la precisión. Sin embargo, demasiado jerga puede alejar a los lectores u oscurecer el significado. Una regla práctica útil es introducir términos especializados, abreviaturas o frases extranjeras con cuidado y definirlos cuando aparecen por primera vez.

Por ejemplo:

“El poema sobrevive en dos manuscritos tempranos: Northbridge Library MS 14 (en adelante NL14) y Eastgate College MS 27 (EC27). NL14 puede ser la fuente de las copias posteriores mencionadas arriba, mientras que la versión en EC27 no tiene descendientes claros, excepto posiblemente en una serie de breves correcciones interlineales en SH92.”

Este pasaje introduce dos abreviaturas—NL14 y EC27—y las usa consistentemente después. En artículos más complejos, una lista alfabética de abreviaturas y términos técnicos clave puede ayudar a los lectores a seguir la terminología.

12. Listas, Paralelismo y Organización Amigable para el Lector

Las listas son herramientas poderosas para presentar información claramente, especialmente al resumir razones, pasos, categorías o factores. Sin embargo, las listas deben estar bien organizadas y ser internamente consistentes para ser efectivas. Compara estas dos versiones:

Lista mal estructurada:
"Razones para los cambios en la migración: 1) No hay suficientes aves ahora; II) las fuentes de alimento cambiaron; iii) el clima en primavera es muy impredecible. No sabemos cuál es el más importante."

Lista mejorada:
"Los cambios pronunciados observados en la migración de primavera durante los últimos tres años pueden estar vinculados a tres factores interrelacionados:

  1. Patrones climáticos cada vez más variables a lo largo de las rutas migratorias.
  2. Disponibilidad reducida de fuentes clave de alimento, particularmente a principios de la primavera.
  3. Un descenso en el número de aves mayores capaces de recordar y recorrer rutas establecidas."

"Aunque el impacto relativo de estos tres factores sigue siendo incierto, la evidencia actual sugiere que la variabilidad climática es el principal motor y también puede estar contribuyendo a las otras dos tendencias."

La versión mejorada usa una numeración consistente, gramática paralela ("Cada vez más...", "Reducido...", "Un descenso..."), y una oración introductoria y de cierre que enmarcan la lista dentro del argumento general.

13. Tablas, Figuras y Referencias Internas

Las tablas y figuras pueden condensar grandes cantidades de datos en formas que son más fáciles de interpretar. Son especialmente valiosas cuando necesitas mostrar patrones, comparaciones o secuencias cronológicas. Sin embargo, tablas y figuras mal diseñadas pueden confundir a los lectores en lugar de ayudarlos.

Las tablas y figuras útiles comparten varias características:

  • Están numeradas consecutivamente en el orden en que se mencionan en el texto (Tabla 1, Tabla 2, Figura 1, y así sucesivamente).
  • Cada una tiene un título o leyenda concisa y descriptiva.
  • Cualquier símbolo, abreviatura o formato inusual se explica en notas o leyendas.
  • El texto principal se refiere explícitamente a ellas y explica lo que el lector debe notar.

Por ejemplo: "Las copias manuscritas del poema se enumeran en la Tabla 1, mientras que las primeras ediciones impresas aparecen en la Tabla 2. La Figura 1 presenta entonces todas las copias sobrevivientes en orden cronológico, ilustrando la rápida expansión de la circulación después de 1620."

Estas referencias cruzadas indican a los lectores dónde buscar y por qué la información visual es importante, en lugar de dejarlos interpretar tablas y figuras de forma aislada.

14. Prácticas de Citación y Listas de Referencias

Ningún artículo de investigación está completo sin una lista de fuentes cuidadosamente preparada. La citación adecuada hace más que evitar el plagio; muestra cómo su trabajo se basa en, extiende o desafía la erudición existente. Los sistemas de referencia varían ampliamente: los sistemas numerados como Vancouver, los sistemas autor-fecha como APA o Harvard, y los sistemas de notas y bibliografía como Chicago son de los más comunes, pero todos requieren una consistencia meticulosa.

En un sistema numerado, las citas podrían aparecer así:

“Se observaron patrones similares en estudios anteriores sobre la migración del petirrojo [1,2].”

La lista de referencias presentaría entonces los detalles completos en orden numérico, coincidiendo con esos corchetes. En un sistema autor-fecha, la misma idea podría citarse así: “Se observaron patrones similares en estudios anteriores sobre la migración del petirrojo (Smith & Jones, 2007; Lee, 2010).” Las referencias se organizarían entonces alfabéticamente por autor.

Independientemente del sistema, las referencias completas suelen incluir nombres de autores, año de publicación, título del trabajo, lugar de publicación (revista, libro, tesis, etc.) y detalles adicionales como volumen, número, rango de páginas, editorial y DOI cuando sea relevante. Debido a que cada revista tiene sus propias reglas para mayúsculas, puntuación, cursivas y orden de los elementos, es esencial seguir de cerca los ejemplos de la revista al preparar su lista de referencias.

15. Integrándolo Todo: Del Borrador a la Presentación

Desarrollar un estilo académico publicable es un proceso iterativo. Pocos autores producen un artículo listo para la revista en un solo borrador. En cambio, los artículos sólidos suelen pasar por múltiples rondas de revisión. Los primeros borradores pueden centrarse en establecer la estructura y el contenido; los borradores posteriores refinan el lenguaje, ajustan el argumento, revisan las transiciones y corrigen errores.

Antes de enviar, puede ser útil hacerse las siguientes preguntas:

  • ¿El artículo sigue las expectativas estructurales de la revista objetivo?
  • ¿Se utilizan encabezados y subencabezados para guiar al lector lógicamente a través del argumento?
  • ¿Los párrafos tienen temas claros y transiciones efectivas?
  • ¿Las oraciones son gramaticalmente correctas, concisas y libres de jerga innecesaria?
  • ¿Se define y usa consistentemente la terminología técnica?
  • ¿Las tablas, figuras y listas están claramente etiquetadas, bien diseñadas y correctamente referenciadas en el texto?
  • ¿Las citas y referencias se ajustan exactamente al estilo de la revista?

Prestar atención cuidadosa a estos aspectos de la escritura sí toma tiempo, pero es un tiempo bien invertido. Una prosa académica sólida multiplica el impacto de su investigación, facilitando que los editores acepten su trabajo, que los revisores lo evalúen de manera justa y que otros académicos lo lean, comprendan y citen. En resumen, una buena escritura no reemplaza una buena investigación, pero a menudo es lo que permite que una buena investigación llegue a la audiencia que merece.



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