Resumen
La voz activa fortalece la escritura académica al aumentar la precisión, la responsabilidad, la claridad y el compromiso. Ayuda a los lectores a entender exactamente quién realizó cada acción de investigación y mejora la concisión, la legibilidad y la capacidad de descubrimiento—especialmente en formatos digitales y en línea. Aunque algunos campos científicos aún prefieren la voz pasiva, la mayoría de las revistas modernas, conferencias y entornos de comunicación en línea ahora priorizan una escritura activa, transparente y centrada en el ser humano. El uso estratégico de la voz activa puede mejorar significativamente la persuasión de un manuscrito y sus posibilidades de publicación.
Los beneficios de usar la voz activa en la escritura académica
Durante décadas—de hecho, por más de un siglo—los escritores académicos fueron entrenados para depender en gran medida de la voz pasiva. La convención surgió de una idea antigua de cómo debía sonar la “ciencia objetiva”: desapegada, impersonal y sin la influencia del investigador. En muchas disciplinas, especialmente en las ciencias, a los estudiantes se les decía explícitamente que evitaran usar “yo” o “nosotros”, como si eliminar al autor de la oración eliminara toda subjetividad de la investigación. Sin embargo, la erudición moderna reconoce que la investigación es un esfuerzo humano moldeado por decisiones, interpretaciones y perspectivas. Este reconocimiento ha reformado las convenciones de escritura, y la voz activa se ha convertido en un componente central de la comunicación académica clara y responsable.
El auge de la comunicación digital ha acelerado este cambio. Hoy en día, los académicos publican a través de revistas, servidores de preprints, repositorios institucionales, blogs, sitios web profesionales y redes sociales. Estos entornos premian la claridad, la contundencia y la eficiencia. Los lectores hojean más que antes; buscan palabras clave, desplazan rápidamente y deciden en segundos si un artículo merece una atención más profunda. La voz activa satisface estas demandas porque presenta las ideas de forma más directa, con menos palabras y con un sentido más fuerte de presencia autoral.
Comprendiendo las Voces Activa y Pasiva
La distinción entre voz activa y pasiva a menudo se malinterpreta, por lo que es importante definir ambas claramente. En la voz activa, el sujeto realiza la acción del verbo: “Analizamos 300 respuestas de la encuesta.” La estructura es directa—actor → acción → objeto—y la oración indica explícitamente quién llevó a cabo la investigación.
En la voz pasiva, el objeto va primero y el actor puede omitirse por completo: “Se analizaron trescientas respuestas de la encuesta.” Esta estructura no dice al lector quién realizó el análisis; esa información puede estar implícita en otro lugar, pero no se proporciona en la oración misma.
Ambas formas son gramaticalmente correctas. Sin embargo, no son retóricamente equivalentes. Las construcciones activas ofrecen transparencia y precisión—cualidades esenciales para la comunicación académica. Las construcciones pasivas, cuando se usan en exceso o sin intención, pueden oscurecer el significado, debilitar los argumentos e introducir ambigüedad innecesaria.
Por qué la Precisión Importa en la Escritura Académica
Uno de los argumentos más fuertes a favor de la voz activa es su contribución a la precisión. La investigación académica depende de una atribución clara: ¿quién recopiló los datos, quién los analizó, quién los interpretó y quién llegó a las conclusiones? Las construcciones pasivas pueden ocultar la responsabilidad— a veces sin intención. Considere la frase común: “Los datos fueron codificados y analizados.” ¿Por quién? ¿Un asistente de posgrado? ¿Un equipo de investigación? ¿Una herramienta de software?
La claridad sobre la agencia importa no solo por transparencia sino también por razones éticas. En proyectos colaborativos, por ejemplo, la atribución adecuada es esencial. Cuando revisores, editores o lectores encuentran una redacción ambigua, pueden cuestionar la fiabilidad u originalidad del trabajo. Usar la voz activa obliga al escritor a hacer explícita la agencia y, al hacerlo, fortalece la credibilidad de la narrativa de la investigación.
Más allá de la ética, la precisión afecta la interpretación. La redacción pasiva puede difuminar la distinción entre hallazgos nuevos e información de fondo, o entre los métodos del autor actual y los reportados en estudios previos. Una oración activa como “Desarrollé un nuevo algoritmo para detectar anomalías” comunica la innovación claramente, mientras que la pasiva “Se desarrolló un nuevo algoritmo” deja la fuente de la innovación sin especificar. La precisión es indispensable al describir contribuciones de investigación, y la voz activa apoya esa precisión de forma natural.
Concisión, Elegancia y Economía de Expresión
La voz activa a menudo produce oraciones más cortas. Las construcciones pasivas requieren palabras adicionales—usualmente una forma de “ser” seguida de un participio pasado—y a veces frases preposicionales. Estas estructuras gramaticales no son inherentemente problemáticas, pero pueden acumularse rápidamente y hacer que la prosa sea densa o lenta.
Por ejemplo:
Pasiva: “Las muestras fueron procesadas utilizando tres etapas de filtración antes de que se tomaran las mediciones.”
Activo: "Procesamos las muestras usando tres etapas de filtración antes de tomar las mediciones."
La oración activa no solo es más corta sino también más legible. En los resúmenes, que típicamente están limitados a 150–300 palabras, esta economía de expresión es invaluable. Muchas revistas ahora animan a los autores a usar la voz activa en los resúmenes específicamente porque reduce el desorden y mejora la claridad.
La concisión también es crítica para la visibilidad en motores de búsqueda. Los algoritmos indexan estructuras de oraciones más limpias y predecibles de manera más efectiva. Las oraciones activas tienden a contener palabras clave más claras, lo que aumenta la capacidad de descubrimiento y el potencial de citación.
Mejorando la legibilidad en la era digital
La escritura académica moderna se consume en contextos cada vez más fragmentados: en teléfonos móviles, a través de alertas, en resúmenes de correo electrónico, en redes sociales y dentro de bases de datos en línea. Los lectores rara vez abordan los textos académicos como lo hacían hace 30 años, cuando podían imprimir un artículo completo y leerlo lentamente. En cambio, los lectores hojean, buscan, navegan por encabezados y escanean para encontrar afirmaciones clave.
La voz activa apoya este nuevo modo de lectura. Ayuda a los lectores a identificar el mensaje central de cada oración inmediatamente, sin analizar capas de construcción gramatical. Las oraciones se sienten más dinámicas, más intencionadas y más atractivas. Esto no significa simplificar el contenido; más bien, significa presentar ideas complejas con claridad estructural.
Este beneficio es especialmente notable en la comunicación de investigación en línea: publicaciones de blog, descripciones de proyectos, resúmenes de financiamiento, materiales de divulgación pública y hilos en redes sociales. Estos géneros requieren un tono que sea a la vez autoritario y accesible. La voz activa logra ese equilibrio sin esfuerzo, permitiendo a los académicos mantener el rigor intelectual mientras escriben de manera que invita a audiencias más amplias a la conversación investigativa.
La presencia humana detrás de la investigación
Una de las ventajas más pasadas por alto de la voz activa es que reintroduce al investigador como un participante visible y responsable en el proceso académico. La investigación no es producida por fuerzas desencarnadas: la realizan personas que toman decisiones, resuelven problemas e interpretan hallazgos. Suprimir la voz del investigador puede oscurecer la contribución intelectual detrás del trabajo.
Usar la voz activa señala honestidad sobre el papel que desempeña el investigador. También se alinea con prácticas de comunicación académica más humanas. Por ejemplo, muchas publicaciones contemporáneas animan a los escritores a describir a los participantes como personas ("participantes", "estudiantes", "pacientes") en lugar de como objetos ("sujetos"). La voz activa complementa este cambio al reforzar la agencia y la personalidad a lo largo del texto.
Además, los lectores responden positivamente a una escritura que suena intencional y segura. "Descubrimos", "Demuestro" o "Nuestro análisis revela" transmite autoridad de manera más efectiva que "Se descubrió" o "El análisis reveló", frases que pueden parecer evasivas o demasiado tentativas.
Cuándo la Voz Pasiva Sigue Siendo Apropiada
Aunque la voz activa es generalmente preferible, la voz pasiva sigue siendo útil en ciertas situaciones. El objetivo no es eliminarla por completo, sino usarla estratégicamente. Las construcciones pasivas pueden ser apropiadas cuando:
- el actor es desconocido ("La muestra fue contaminada");
- el actor es menos importante que el proceso ("La solución se calentó a 90°C");
- el enfoque debe permanecer en el fenómeno estudiado más que en el investigador;
- las convenciones disciplinarias favorecen fuertemente las descripciones pasivas;
- la oración sonaría extraña o desequilibrada en voz activa.
Sin embargo, incluso en las ciencias naturales, muchas revistas están flexibilizando sus restricciones estilísticas. Es cada vez más común ver construcciones activas en las secciones de métodos, resultados y discusión de publicaciones científicas de primer nivel. La clave es leer ampliamente en tu disciplina y adaptar tu estilo tanto a las expectativas de tu campo como a las necesidades de claridad de tus lectores.
Cómo la Voz Activa Mejora los Resultados de Publicación
La claridad y legibilidad afectan directamente las posibilidades de que un artículo sea aceptado para publicación. Los revisores a menudo leen manuscritos bajo presión de tiempo, y una escritura densamente pasiva puede dificultar innecesariamente su trabajo. Las oraciones claras y activas reducen la carga cognitiva y permiten a los revisores concentrarse en el contenido de la investigación en lugar de descifrar el texto.
Además, los editores frecuentemente evalúan si un manuscrito será accesible para un público interdisciplinario o internacional. La escritura activa generalmente se entiende mejor en lecturas multilingües, porque su estructura es familiar en la mayoría de los idiomas. Las construcciones pasivas, en cambio, varían ampliamente entre sistemas lingüísticos y a veces se traducen mal.
Finalmente, la voz activa contribuye a una argumentación más sólida. Las afirmaciones escritas en voz activa se perciben como más asertivas y lógicamente fundamentadas. En un entorno competitivo de publicación, donde los autores deben persuadir a los revisores tanto de la validez como de la importancia de sus hallazgos, esta ventaja estilística puede ser decisiva.
Conclusión
La voz activa no es simplemente una preferencia estilística, sino una herramienta estratégica que mejora la claridad, precisión, el compromiso y la responsabilidad en todas las formas de comunicación académica. A medida que la investigación se vuelve cada vez más global, digital e interdisciplinaria, la necesidad de escribir que comunique ideas complejas de manera rápida y transparente nunca ha sido mayor. La voz activa apoya estas demandas y, al mismo tiempo, fortalece la integridad y autoridad de las narrativas de investigación.
Aunque la voz pasiva conserva funciones legítimas, su uso debe ser intencional en lugar de habitual. Al adoptar un estilo más activo, los académicos pueden producir escritos que sean más claros, persuasivos y alineados con las expectativas contemporáneas en la publicación académica y la comunicación en línea.