What To Do When Your Academic Writing Has Been Misunderstood

Qué hacer cuando tu escritura académica ha sido malinterpretada

Jan 20, 2025Rene Tetzner

Resumen

Incluso los escritores más claros a veces son malinterpretados – por revisores pares, editores de adquisiciones y lectores en general. Algunos malentendidos están fuera de su control, como una revisión pública injusta, pero otros señalan problemas que puede abordar en su escritura, su argumentación o su estrategia para elegir revistas y responder a comentarios.

Este artículo ofrece consejos prácticos sobre qué hacer cuando su investigación es malinterpretada. Explica cómo pausar y evaluar la situación, distinguir entre problemas de comunicación evitables y diferencias irreconciliables, y revisar su manuscrito para mejorar la claridad, estructura, evidencia y uso de tablas y figuras. También cubre cómo interpretar los comentarios de los revisores, cuándo y cómo responder a un editor, y cómo decidir si revisar para la misma revista o enviar su trabajo a otro lugar.

Finalmente, el artículo destaca el valor del apoyo constructivo de colegas, mentores y correctores profesionales académicos para perfeccionar su lenguaje y presentación. Al tratar los malentendidos como señales en lugar de fracasos personales, puede fortalecer su trabajo, comunicar sus ideas de manera más efectiva y aumentar sus posibilidades de publicación exitosa.

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Qué hacer cuando su escritura ha sido malinterpretada

La mayoría de los autores académicos y científicos pueden contar una historia sobre ser malinterpretados. Quizás un revisor criticó una afirmación que nunca hizo, o un editor objetó un control “faltante” que está claramente descrito en sus métodos. Tal vez un lector interpretó su conclusión cautelosa como una generalización excesiva o le acusó de ignorar literatura que, de hecho, discutió en detalle. El malentendido es frustrante porque parece injusto: si tan solo hubieran leído con más cuidado, piensa, verían lo que intentaba hacer.

Sin embargo, el malentendido también es inevitable. Los editores y revisores son seres humanos ocupados con su propia experiencia, suposiciones y preferencias. Leen rápidamente, aportan creencias previas a su trabajo y a veces hojean secciones que les parecen familiares. En espacios públicos como Amazon o las redes sociales, los lectores pueden tener conocimientos especializados limitados o opiniones fuertes que colorean su interpretación. No puede controlar completamente estos factores, pero sí puede controlar cómo responde y cómo revisa su escritura a la luz de lo que ha ocurrido.

Este artículo ofrece orientación práctica para manejar malentendidos sobre tu investigación, especialmente en el contexto de la revisión por pares y la toma de decisiones editoriales. Explora cómo evaluar qué salió mal, qué puedes cambiar de manera realista y cuándo es momento de seguir adelante y buscar un canal diferente para tu trabajo.

1. Reconoce los límites de lo que puedes controlar

Algunas formas de malentendido simplemente deben ser aceptadas. Una reseña en línea de una estrella sobre tu libro que tergiversa tu enfoque o te critica por una posición que no sostienes es dolorosa de leer, pero generalmente hay muy poco que puedas hacer al respecto sin llamar más la atención. Los sistemas de reseñas públicas están diseñados para reflejar opiniones individuales, no consensos cuidadosos. Con el tiempo, un libro o artículo se juzga por el patrón más amplio de respuestas y no por un solo comentario negativo.

Cuando te encuentres con este tipo de malentendido público:

  • Recuérdate que refleja la opinión de un lector, no el veredicto de tu campo.
  • Resiste la tentación de responder a la defensiva en foros públicos, lo cual puede volverse contraproducente fácilmente.
  • Busca patrones en múltiples revisiones en lugar de fijarte en una reacción extrema.

Tu energía generalmente se aprovecha mejor mejorando el trabajo que aún puedes moldear – tu próximo artículo, tu manuscrito revisado o tu futura propuesta de libro – que tratando de corregir cada malinterpretación en el mundo en general.

2. Cuando los revisores malinterpretan: haz una pausa antes de reaccionar

Un tipo de malentendido con consecuencias más inmediatas ocurre cuando un editor de revista o revisor por pares interpreta mal tu manuscrito. Recibes un rechazo o una solicitud de revisiones importantes, y al revisar los comentarios te das cuenta de que algunos aspectos clave de tu método, argumento o evidencia no han sido comprendidos. Tal vez el revisor afirma que nunca controlaste una variable particular cuando sí lo hiciste; tal vez te acusa de ignorar cierta literatura que en realidad discutiste en una sección que parece haber leído por encima.

Tu primera reacción probablemente sea emocional: enojo, decepción, desánimo. Antes de decidir qué hacer, es esencial hacer una pausa. Deja los informes a un lado por uno o dos días si puedes. Cuando regreses a ellos, léelos con una mentalidad calmada y analítica, preguntándote no “¿Cómo se atreven?” sino “¿Qué puedo aprender de esto?” Incluso cuando la crítica se basa en una mala interpretación, aún puede proporcionar información valiosa sobre cómo se ha recibido tu escritura.

3. Diagnosticar la fuente del malentendido

Una vez que estés listo para pensar de manera más objetiva, intenta diagnosticar por qué ocurrió el malentendido. En términos generales, hay tres posibilidades:

  1. Problemas de idioma y estilo – Tu forma de expresarte, gramática o estructura de la oración pueden estar oscureciendo tu significado, especialmente si el inglés no es tu primer idioma.
  2. Problemas con el argumento, la evidencia o la presentación – Puede que no haya proporcionado suficiente evidencia, explicado claramente o destacado los elementos más importantes de su razonamiento.
  3. Desacuerdo o resistencia genuina – El revisor puede entender realmente su posición pero encontrar difícil aceptarla porque desafía supuestos establecidos o amenaza su propio trabajo.

Estas posibilidades no son mutuamente excluyentes. Un revisor podría mostrarse reacio a aceptar sus conclusiones y también encontrar su lenguaje poco claro. Sin embargo, distinguir entre ellas le ayuda a decidir qué acción tomar.

4. Aclare problemas de lenguaje y estilo

Si el editor o revisor menciona explícitamente problemas con su escritura – frases poco claras, oraciones torpes, errores gramaticales o terminología inconsistente – este es un punto de partida obvio. Puede estar demasiado cerca del texto para ver dónde su lenguaje se vuelve confuso. En particular, los autores que escriben en un segundo idioma a menudo subestiman lo difíciles que son ciertas estructuras o modismos para los lectores.

En esta situación, considere los siguientes pasos:

  • Pida a un colega o mentor de confianza que lea las secciones clave donde han surgido malentendidos y le diga dónde les cuesta seguir su significado.
  • Lea esas secciones en voz alta para usted mismo; las oraciones que son difíciles de pronunciar a menudo son difíciles de entender.
  • Acorte oraciones largas, elimine calificadores innecesarios y asegúrese de que cada párrafo tenga un enfoque claro.
  • Estandarice la terminología para que no parezca que cambia de concepto cuando en realidad se refiere a lo mismo.

Para muchos autores, especialmente en campos técnicos, la corrección o edición académica profesional es una inversión inteligente en esta etapa. Un corrector experimentado específico de la disciplina puede corregir gramática y puntuación, pero – igual de importante – puede señalar frases ambiguas, enlaces lógicos poco claros y terminología inconsistente. Este tipo de apoyo puede reducir drásticamente el riesgo de que un revisor malinterprete lo que intenta decir simplemente porque el lenguaje se interpone.

5. Fortalezca su evidencia y argumento

A veces el problema no está en el idioma sino en la forma en que ha presentado su evidencia y razonamiento. Un revisor que escribe “La evidencia para esta afirmación es débil” puede en realidad querer decir “No veo claramente cómo sus datos respaldan esta afirmación,” lo cual es un problema diferente. En tales casos, puede que necesite:

  • Proporcione datos adicionales o verificaciones de robustez si están disponibles y son apropiadas.
  • Reorganice su sección de resultados para que los hallazgos más relevantes estén destacados y claramente vinculados a sus preguntas de investigación o hipótesis.
  • Aclare su marco teórico o definiciones conceptuales para que su interpretación de los datos sea más fácil de seguir.
  • Amplíe su discusión sobre las limitaciones y explicaciones alternativas, mostrando que ha anticipado posibles objeciones.

Los apoyos visuales pueden ser particularmente poderosos. Una tabla o figura bien diseñada puede aclarar relaciones que son difíciles de describir en prosa. Si un revisor ha malinterpretado un patrón complejo en sus resultados, pregúntese si un diagrama, diagrama de flujo o tabla resumen podría presentar la información de manera más transparente.

Los colegas y mentores pueden ser especialmente útiles aquí. Pídales que lean el argumento como si fueran revisores: ¿La progresión desde la pregunta de investigación hasta el método, resultado y conclusión parece lógica y convincente? ¿Hay puntos donde el argumento parece avanzar demasiado rápido o donde una explicación adicional ayudaría?

6. Cuando el problema es un desacuerdo genuino

También hay casos en los que sospecha que el revisor entiende lo que está diciendo pero no está dispuesto a aceptarlo. Esto puede ocurrir cuando su trabajo desafía teorías establecidas, introduce métodos controvertidos o cuestiona suposiciones ampliamente aceptadas. En tales situaciones, los comentarios enmarcados como “malentendido” pueden ocultar una resistencia más profunda.

Es extremadamente frustrante sentir que su trabajo ha sido rechazado porque es demasiado innovador o disruptivo. No obstante, aún tiene opciones. Si cree que las objeciones del revisor se basan en desacuerdo más que en malentendido, podría:

  • Aclare su razonamiento más completamente, mostrando cómo sus hallazgos encajan dentro de – o desafían deliberadamente – la literatura existente.
  • Fortalezca su compromiso con puntos de vista alternativos para demostrar que los ha considerado cuidadosamente.
  • Explique por qué su interpretación es la más plausible dada la información, sin exagerar sus afirmaciones.

Si el editor parece [open] al diálogo, una carta de respuesta cuidadosamente redactada a veces puede ayudar. Puede reconocer las preocupaciones del revisor, explicar por qué interpreta los resultados de manera diferente y proponer revisiones que aborden debilidades genuinas mientras preservan su argumento principal. Sin embargo, si está claro que la revista no está dispuesta a apoyar su línea de trabajo, esto puede ser una señal de que debería buscar otro medio con un público más receptivo.

7. Comunicación con los Editores y Respuesta a las Revisiones

Ya sea que su manuscrito haya sido rechazado o invitado a revisión, su respuesta al editor es importante. Un tono calmado y respetuoso demuestra profesionalismo y puede dejar la puerta abierta para futuras presentaciones, incluso si este artículo en particular no puede ser rescatado.

Algunos principios generales:

  • Agradezca al editor y a los revisores por su tiempo, incluso si no está de acuerdo con sus conclusiones.
  • Reconozca los problemas genuinos en su manuscrito y explique cómo planea abordarlos.
  • Aclare los malentendidos importantes citando los pasajes relevantes y mostrando dónde y cómo los revisará para evitar confusiones similares.
  • Evite la crítica personal de los revisores. Concéntrese en el contenido de los comentarios en lugar de especular sobre los motivos.

En caso de un rechazo que sienta basado en una mala interpretación clara, podría preguntar cortésmente si el editor estaría dispuesto a reconsiderar a la luz de aclaraciones. Sin embargo, también debe estar preparado para que la respuesta sea “no.” En ese caso, incorpore lo que ha aprendido en sus revisiones y envíe el manuscrito mejorado a una nueva revista cuyo alcance y lectores sean una mejor coincidencia.

8. Saber Cuándo Seguir Adelante

Una de las decisiones más difíciles para un autor es cuándo dejar de argumentar y seguir adelante. Es fácil quedar atrapado en un ciclo de intentar corregir cada malentendido y persuadir a un consejo editorial reacio de que su trabajo merece un lugar en sus páginas. Sin embargo, a veces el “malentendido” es una señal de un desajuste más profundo entre su manuscrito y el enfoque, prioridades o cultura intelectual de la revista.

Señales de que puede ser momento de enviar a otro lugar incluyen:

  • Comentarios que sugieren repetidamente que su tema no interesa a los lectores de la revista.
  • Reseñas que le critican por usar métodos que son estándar en su campo pero desconocidos o no bienvenidos en esa revista en particular.
  • Decisiones editoriales que dependen de desacuerdos sobre los tipos de preguntas que vale la pena hacer, en lugar de problemas solucionables de claridad o evidencia.

En estas circunstancias, revisar para una revista diferente puede ser más productivo que seguir insistiendo contra una puerta cerrada. Un nuevo medio puede ofrecer revisores que estén más familiarizados con su subcampo y más dispuestos a considerar su contribución en sus propios términos.

9. Convertir el Malentendido en una Oportunidad

Aunque ser malinterpretado es molesto, también puede ser una experiencia de aprendizaje poderosa. Cada comentario, incluso cuando es imperfecto o injusto, le ofrece un vistazo de cómo aparece su escritura desde el exterior. Prestando atención a estos destellos, puede refinar gradualmente no solo manuscritos individuales, sino también su estilo general de escritura y estrategia de publicación.

Con el tiempo, puede descubrir que sus introducciones señalan sus preguntas de investigación con mayor claridad, sus secciones de métodos anticipan preocupaciones comunes, sus resultados son más fáciles de seguir y sus discusiones establecen conexiones más explícitas entre su evidencia y sus afirmaciones. También podría llegar a confiar en una pequeña red de lectores de confianza: colegas, mentores y correctores profesionales, que pueden detectar posibles malentendidos antes de que su trabajo llegue a la revisión por pares.

En este sentido, el malentendido no es solo un problema a resolver, sino también una fuente de información. Le indica dónde su comunicación aún no ha tenido éxito completo y dónde sus ideas pueden estar adelantadas a su audiencia. Responder con reflexión le permite fortalecer tanto su erudición como su voz como autor.


Si sospecha que el idioma o la estructura están contribuyendo a malentendidos sobre su investigación, un servicio especializado de corrección académica puede ayudarle a presentar su trabajo de la manera más clara y precisa posible antes de la presentación o reenvío.



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